|
La defensora del Pueblo, Beatriz Merino, ha declarado que preservar la memoria de la violencia política servirá para que no se repitan nuestros errores. Absolutamente de acuerdo. Pero tan importante como eso es discutir qué debe incluirse en esa memoria, a fin de que algo tan bárbaro y horrendo no se vuelva a repetir. En ese sentido, lo más importante a ser incluido es la causa primera y final de esta deflagración: la ideología de clases que postulaba la captura del poder por medio de la violencia revolucionaria. Es decir, el marxismo-leninismo-maoísmo, que era compartido por toda la izquierda en los años 60 y hasta los años 80, pero que solo dos grupos se atrevieron a aplicar: el Partido Comunista del Perú (Sendero Luminoso) y el MRTA.
Lo primero a no olvidar, para que no se repita, es que fue esa ideología de guerra, esa locura ideológica, la que engendró una máquina de muerte que actuó de una manera tan insana y atroz que desató una respuesta por momentos tan salvaje como ella. Entonces en la muestra Yuyanapaq debería incluirse fotos de las pintas revolucionarias en las universidades desde los 60, facsímiles de los textos de Marx, Lenin y Mao y de documentos, estatutos y comunicados de los distintos grupos de izquierda proclamando la violencia revolucionaria, etc.
En la muestra se señala, sí, que un grupo maoísta, Sendero Luminoso, que creía en la violencia, inicia la lucha armada y desencadena el conflicto. Pero no dice que ese grupo fue engendrado por esa ideología como fenómeno más general y compartido.
Lo segundo a no olvidar es la manera cómo finalmente se derrotó a Sendero: no con una estrategia de tierra arrasada, como parcialmente ocurrió en los años 80, sino con una nueva aplicada sistemáticamente a partir de 1990 basada en la alianza con los campesinos y en inteligencia policial para la captura de los líderes. Esa es la verdad. Sendero solo pudo ser derrotado cuando se superó la tara colonial del desprecio y el prejuicio al indígena, y se respetó esencialmente los derechos humanos. Esta lección fundamental no queda resaltada en la muestra. Tendría que graficarse las distintas campañas de las rondas campesinas (VRAE, Ayacucho-Huancavelica, Río Tambo-Ene, etc.), la “acción cívica” de las fuerzas armadas, las entregas de armas… Y resaltar más el valor de los campesinos andinos no solo como víctimas sino como héroes y gestores de la derrota de Sendero Luminoso y de la defensa del país. Que es la forma como han conquistado su ciudadanía nacional.
Tal como está, la muestra “reparte culpas” más o menos por igual entre Fuerzas Armadas y terroristas. Esa es la imagen que dejan las fotos, que no es justa. La cosa es más compleja.
 |