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Nadie sabe realmente cómo salir de las trampas que contiene el proceso de descentralización. Desde que el gobierno de Alejandro Toledo promulgó la ley que convirtió a los departamentos en regiones, nadie sabe ahora cómo resolver el entuerto. Casi todos los planes de gobierno que compiten en estas elecciones plantean promover la integración de las circunscripciones actuales en verdaderas regiones, pero nadie dice de qué manera. Es obvio que los políticos no querrán disminuir el número de cargos electos ni las poblaciones departamentales querrán, acaso, perder la capitalidad de su región. Se necesitaría un acto de elevadísima conciencia nacional para que los partidos políticos acuerden regionalizar pese a todo. ¿El Acuerdo Nacional podría servir para eso?
La segunda trampa sí podría ser más fácil de desmontar, aunque de manera muy laboriosa. Se trata de la multiplicación kafkiana de niveles de gobierno. Hay cinco: nacional, regional, provincial, distrital y de municipalidad de centro poblado. Es la superposición inútil de las burocracias y las autonomías. La redundancia parasitaria. La feudalización atomizada. La proliferación paralizante de los trámites y las licencias.
Ricardo Vergara (en “Centralismo y Concentración”, Desco) propone sustituir los tres niveles de gobierno local superpuestos por tres o cuatro tipos de municipalidad (de más urbana a más rural) yuxtapuestos. Es decir, habría un solo nivel, pero distintos tipos. En Lima tendríamos una municipalidad metropolitana y ya no 43 municipalidades distritales. Estas serían oficinas desconcentradas. Habría menos burocracia, menos instancias, menos duplicación de trámites. Bueno, quizá la población en general estaría más dispuesta a aceptar esta reforma.
Lo cierto es que la escasa recaudación nacional se dilapida en 17 ministerios –y cada vez se crean más–, cientos de organismos públicos descentralizados, 26 gobiernos regionales, casi 200 municipalidades provinciales, 1.820 municipalidades distritales y cerca de 2.400 municipalidades de centro poblado. No se necesita tanta burocracia.
En muchos casos lo que descentralizamos son botines presupuestales, lo que se agrava por el hecho de que nadie paga Impuesto Predial en el interior y no hay, entonces, una ciudadanía fiscalizadora que controle los impulsos patrimonialistas del alcalde y disminuya los altísimos niveles de corrupción.
Ningún plan de gobierno plantea reducir los niveles del gobierno ni desarrollar la tributación local, sin la cual no habrá esa ciudadanía contribuyente que le dé sustento real a la democracia local y permita modernizar las administraciones locales.
Tampoco ninguno plantea qué hacer con el canon, profundamente injusto, porque vuelve millonarios a algunos gobiernos subnacionales y deja en nada a la mayor parte. El propio Vergara propone que el presupuesto per cápita de un gobierno local debiera como máximo duplicar el promedio regional. De acuerdo. Preguntemos por estas cosas a los candidatos.
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Por : Ing. Luis Velásquez Labán ( * )
PRIMERA PARTE -Los consumidores o compradores exigen productos y servicios en las mejores condiciones de calidad, precio y oportunidad / puntualidad. Si hay tales atributos habrán clientes satisfechos que repetirán la compra e inducirán y traerán a nuevos clientes. Entonces los empresarios (fabricantes o proveedores) producirán y venderán más ampliando sus negocios. O incluso, si hubie
ra aún demanda, podrían entrar en escena nuevos actores ( otros fabricantes y proveedores ). Aún más, cubierto ya el merca
do nacional , y gracias a la globalización y la tecnología , los empresarios destacados tienen ante si , en el mundo entero, milló
nes de consumidores a quienes podrán también vender (exportar) sus productos y/o servicios.
Tendremos entonces un feliz crecimiento económico que beneficia a toda la población : Al sector empresarial (con sus inversionistas, trabajadores, abastecedores, distribuidores, etc ) . A los consumidores (calidad y buen servicio). A los desocupa
dos, que accederán al empleo y al consumo. A la economía toda , que se dinamiza creando nuevos productos y servicios. Al Es
tado que tendrá más ingresos (impuestos) de empresarios y trabajadores; y podrá con ello hacer infraestructura productiva y crear o mejorar más servicios públicos. A los gobernantes, que cual Toledo o Alan 2, inflarán su ego diciendo “yo lo hice”.
Tal prosperidad (que tenemos ya en grado apreciable gracias a las audaces acciones fujimoristas de los 90’s) es obviamente el resultado de que alguien hizo bien las cosas a su tiempo. Se da cuando todos los actores involucrados (empresarios, gerentes, profesionales, trabajadores, gobernantes, funcionarios estatales, etc) hacen lo suyo con calidad y eficiencia. Hablamos de eficacia y excelencia, de ser clase A; de productividad y competitividad. Hablamos de nuestro Reto 5 para candidatos Voto 2011:
MEJORAR LA PRODUCTIVIDAD Y LA COMPETITIVIDAD A TODO NIVEL
El crecimiento económico pleno referido; y la productividad y competitividad inherentes al mismo se dan, claro está, sólo si es posible contar , entre otros, con los siguientes requisitos indispensables que involucran al país entero:
1- Libertad Económica ciudadana para tener propiedad privada, hacer empresa, comercializar, etc (El Capitalismo o Economía de Mercado. Nada de socialismos, nacionalismos ni comunismos obsoletos como quieren los Humalas y otros descocados).
2- Presencia simultánea de varios actores proveedores de bienes y servicios para promover la competencia que genera eficiencia y calidad (Actores reales o empresarios privados ; no propiedad ficticia tipo empresa estatal o el colectivismo del Velascato).
3- Habilidad empresarial para hacer las cosas bien : Gerencia eficaz, profesionalismo, tecnología, innovación , buen clima labo
ral, trabajo en equipo. Producción cero defectos, cero desperdicios, cero contaminación, cero accidentes y enfermedades, etc
4- Actitud ética y ánimo favorable de toda la comunidad empresarial para colmar las expectativas de los clientes y consumido
res ( Vocación de servicio, respeto ,responsabilidad, honestidad, puntualidad, etc). Adiós a lo “chicha” y al “Pepe el Vivo”.